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miércoles, 23 de mayo de 2018

EL ÑANDUBAY (Leyenda histórica)




EL ÑANDUBAY 

(Leyenda histórica)




Cuéntase que hace ya muchos siglos, cierta poderosa tribu guaraní, estuvo gobernada por un cacique de pétreo corazón, llamado Corumbé, a quien jamás conmovía el infortunio ajeno. El fiero cacique era padre de una doncella de esplendorosa hermosura, la dulce y tierna Ivotí, único ser en el mundo que él amaba a su modo, con feroz egoísmo, y cuyos encantos múltiples desvelaban a los mejores guerreros de la tribu.

Entre estos guerreros destacábase por su intrepidez, su coraje, su destreza y su fuerza, el que respondía al nombre de Umanday, que era en la carrera ágil como un guasubirá, certero en el flechazo como el jaguar en el salto, y de una agudeza visual que bien podía competir con la de los halcones. El corazón de la bella Ivotí no era insensible, por cierto, a los requerimientos del apuesto Umanday, con quien cambiaba miradas furtivas pero cargadas de promesas de amor, cada vez que podían ambos burlar la vigilancia del celoso padre.

Tras constantes acechos y largos días de frustradas esperas, el joven indio consiguió cierta tarde verse a solas con la moza, aprovechando la circunstancia de que el cacique había salido de caza.

Pero he aquí que cuando la pareja se encontraba con las manos entrelazadas, intercambiando las más dulces palabras de cariño, y sin acordarse en absoluto del feroz Corumbé, éste apareció de improviso en el claro del bosque donde se habían reunido los enamorados, interrumpiendo con furiosos gritos y terribles gesticulaciones aquella idílica escena.

— ¡Traidor! — gritó el cacique dirigiéndose hacia el joven guerrero —¿Es así como pagas la confianza que siempre te he dispensado? ; ahora mismo te mataré como a una víbora!

—Amo a su hija y quiero desposarla. Ese es mi único delito. Puede matarme, si lo entiende justo, que no me defenderé.

 Entonces el desalmado Corumbé tuvo una idea diabólica, brutal, como todas las que germinaban en su cerebro cruel.

—Te pondré a prueba para saber si eres digno de Ivotí — dijo al enamorado mancebo —. Tendrás que permanecer de pie en este mismo lugar, sin dar un paso siquiera, hasta que yo regrese, dentro de tres días. Si me desobedeces, la guardia que dejaré custodiándote te acribillará a flechazos de inmediato. En cambio si te mantienes firme, será tuya la mano de mi hija.

—Acepto — respondió con voz firme y actitud serena el apasionado Umanday.

Y acrecentada por el amor su natural entereza, aguardó sin moverse que transcurriera el plazo. Llegó la noche. Amaneció el nuevo día. Volvieron las tinieblas. Vino otra vez la aurora. Y el animoso indio proseguía de pie. Los ardientes rayos del sol estival taladraban su cráneo. Tábanos y jejenes le hundían ávidamente el aguijón en las carnes. Aviesas cuervos revoloteaban sobre su cabeza. Para ahuyentar el sueño, se mordía los labios y se clavaba las uñas en el pecho. Pero el cansancio y el sufrimiento iban doblando de a poco sus piernas, que no cambiaban de sitio, sin embargo.

Expiró el plazo fijado sin que Umanday, ya inconsciente, se diera cuente de ello. Recién a les cinco días hízose presente en el lugar el bárbaro cacique. El joven indio ya no respiraba pero seguía erguido sin embargo.

Trémulo de espanto, Corumbé lo empujó con violencia, sin lograr derribarlo. Entonces miró hacia abajo y advirtió que los pies de Umanday estaban enraizados en la tierra, que sus retorcidas piernas habianse unido formando un durísimo tronco de corteza grisácea, que de su cabeza y su cuerpo brotaban ramas espinosas, duras y retorcidas también.

Tupá acababa de realizar un milagro. Y a su conjuro había nacido el Ñandubay, árbol sufrido y recio como el indio que lo sustentara con sus nervios y sus músculos, con sus poderosos huesos y con su sangre bravía e indomable.






* Serafín J. García y otros

miércoles, 9 de mayo de 2018

Guerra Fría

No capisco estas democracias


De que investimos los ciudadanos,
a uno de nuestros vecinos,
cuando la mayoría votamos,
a uno de los postulantes.

Siempre pensé que éramos,
los afortunados de la Tierra,
que engaño me invadía,
solo legitimamos las mafias.

La globalización fracturada,
si mal asunto constituía,
el conflicto entre sus "amos",
somos sin duda las victimas.

Quienes tenemos en el planeta,
su viabilidad armónica futura,
como objetivo y horizonte de vida,
nos invaden la furia y la ira.
Esto no sirve para nada,
nadie escucha, todos hablan,
se insultan, se amenazan,
matan sin conciencia, sin alma.

Rusia y EEUU, enfrentados,
misiles encima de la mesa,
Irán e Israel ataques alternos,
y en el centro está Siria.

Los sirios, mal mal ubicados,
si no dispara Rusia,
dispara Estados Unidos, 
sin olvidar a Israel e Irán.

Y los árabes tienen aliado,
acuerdos, dinero,...
seguir es de lelos.


domingo, 22 de abril de 2018

Buena y Linda Semana

Buenos días. Ayer recordamos con el dia de la Tierra, todas las circunstancias a las que hemos sometido al planeta llegando a causar daños irreparables en él.

Collage formado por las banderas ibero-americanas, la bandera de la Tierra, el Semáforo con los que mas memoles tengan, la apuesta por un trato de participación, Trasgu fisgón fisgando, y un grupo de pajaritos que van quedando, El resto las fumigaciones y el envenenamiento, han ido acabando con ellos.

 Y lo cierto es que en un principio de la revolución industrial, por desconocimiento, por el mirar para otro lado, ya que en algunas zonas de la Tierra se mejoraron las condiciones de vida, nos olvidamos de nuestra casa, nuestro río y nuestro huerto.
Y los de siempre como es su devoción al acecho. Se han hecho con el 90% de los recursos del planeta. Ellos no harán nada para arreglar nada. Tenemos que ser nosotros. Nuestro esfuerzo, dedicación, educación y concienciación, son fundamentales.
La exigencia de esta iniciativa es minúscula.
Una persona + un dia + una acción
Tenemos un año por delante.En ibero-americanos, Ñandubay 555, estaremos dando noticias que nos vayáis trasladando.
Una acción no tiene porque costar dinero. Se ayuda a un viejo, a un niño, a limpiar de escombros un lugar, a buscar y denunciar quien contamina, no usar plásticos,... y miles y miles de cosas mas. Nadie te controla, ni te exige. Es la vuelta a la civilización de la Sabiduría. Si no ensucias no tienes que limpiar. Generamos cada año Una tonelada de residuos por persona. Es insoportable.
Un abrazo virtual a todos.
Gracias por leer mis locuras.